Biografia de San Francisco de Paula
FRANCISCO DE PAOLA, SUS MILAGROS
Entre la época de Santa Caterina de Siena y la de Santa Teresa de Jesús vivió San Francisco de Paola, uno de los más grandes actores de milagros en la historia de la Iglesia. Francisco era tan famoso que el rey Luis XI de Francia, que tenía enfermedades diversas, le suplicó que viajara desde Italia para curarlo. San Francisco de Pàola le enseñó al rey que la resignación a la voluntad de Dios era más importante que la curación de su cuerpo. Después de ayudar a Luis XVI espiritualmente y prepararlo para la muerte (y ejerciendo mucha influencia a través de su figura), San Francisco sostuvo el rey en sus manos mientras murió tranquilamente.
San Francisco de Paola también tuvo ocasión de ayudar su propia familia, sobre todo a su sobrino, Nicola de Alesso, hijo de su hermana Brígida. Su hermana no había consentido que su hijo se volviera monje, y el chaval murió. Sant Francesc de Paola decidió negociar con su hermana sobre la muerte del sobrino.
Cuando el cuerpo del joven estaba a punto de ser depositado a la tumba del monasterio de San Francisco, este detuvo a los trabajadores del cementerio y cogió el cuerpo y se lo llevó a su propia habitación. La misma noche, después de muchos llantos y plegarias de la parte de Francesc, el sobrino volvió a la vida. Pero la madre de Nicola no lo sabía todavía.
A la mañana siguiente, Brigida llegó al monasterio, sin saber qué había pasado. Lloró y lloró en el templo por la muerte de en Nicola, su hijo mayor. Francisco mantuvo al joven escondido mientras dijo a Brígida: "Brígida, si tu hijo volviera a la vida, le permitirías ser monje?" Brigida se fijó entonces en el vestido penitencial de su hermano. Sus ojos brillaban con un poco de esperanza. "Si Dios quiere", ella dijo, esperando que no fuera demasiado tarde, "sería un consuelo grandísimo."
Francisco la dejó, fue a su celda y volvió con Nicola vestido de monje. Su madre, parientes y amigos que habían ido llorando en la iglesia, le agradecieron con sorpresa y gran admiración.
Estos y otros milagros fueron jurados por numerosos testigos ante el Obispo de Cosenza y después en Roma, durante las audiencias canónicas de 1519.
La vida de San Francisco Paola, fundador de los Ermitaños Mínimos, está muy documentada en el sentido que obró muchos milagros, y no sólo fue taumaturgo sino también un hombre que aconsejó a los reyes sin ningún tipo de temor. Hay pruebas que Francisco resucitó al menos a seis personas. A una, dos veces: Thomas de Yre de Paterna fue aplastado por un árbol, y después en otra ocasión, cayó de un campanario.
Cuando otro hombre, Domenico Sapio, fue también aplastado por un pino, San Francisco rogó de rodillas junto al cadáver, levantó las manos al Cielo y, habiéndose puesto de pie, llamó: "En el nombre de la Caridad, Domenico, levántate!" (Francisco continuamente rogaba 'Caritas', o Caridad, la virtud de amor sobrenaturales y también uno de los nombres de Dios.) En nombre de la Caridad, Domenico se levantó, se sacudió las ropas y, después de dar las gracias a Francisco, volvió al trabajo.
Aquellos que trabajaban en la construcción del monasterio de Sant Franisco fueron tan conscientes del gran número de increíbles milagros ejecutados por el santo que hacían sus tareas con una calma desconocida en cualquier construcción entonces. Pero, ¿qué se podía esperar de un santo que curaba a los sordos, los paralíticos, los moribundos, que exorcizava demonios, paraba una roca bajando por una montaña con un golpe de voz, soportaba el calor de un horno, y mantenía carbón al rojo vivo a sus manos en presencia del delegado papal que había sido enviado para entrevistarlo?
Después del famoso paso sobre su capa de los estrechos que iban de Italia hasta Sicilia, llegó a un lugar llamado "El Estanque de los Ahorcados." Un cuerpo había estado colgando de la horca allí durante tres días. Con la ayuda del hermano Juan que estaba con él, el santo sacó la cuerda, y de forma compasiva recogió al hombre en sus brazos. Rogó a Dios e hizo revivir al criminal, que cayó a sus rodillas suplicando gracias.
Queriendo asegurarse de la salvación de su alma, el colgado suplicó a Francisco que le dejara entrar a su orden. Se convirtió en uno de los monjes Mínimos y sirvió muchos años como monje.
En Galeazzo, San Francisco también volvió a la vida al hijo muerto del Barón de Belmonte. Después de la muerte de Francisco, tuvieron lugar otros milagros, incluido el del 2 de abril de 1613, la resurrección de un niño de cuatro años que se había ahogado en una piscina de Amiens, Francia.
También haría falta mencionar las resurecciones de animales, todas las criaturas eran amadas por el santo, tales como peces, ovejas, etc. Especialmente destacada fue la ressurecció de la trucha 'Antonella'. Un día el pez estaba nadando en un estanque. Un cura la vio, la pescó, trajo a su casa y empezó a freírla. Sant Francisco envió a uno de sus religiosos a buscarla. Cuando el cura que lo había cogido, lo oyó del ermitaño que Francisco había enviado, se puso nervioso y arrojó la trucha al suelo, rompiéndose en muchos pedazos. Cuando el ermitaño volvió con San Francisco con el pez desmenuzado, Francisco lo introdujo en el estanque y rogó "Antonella, en el nombre de la Caridad, vuelve a la vida!" La trucha de golpe volvió a vivir y todos los curas y trabajadores lo pudieron presenciar.
















